PAZ PARA VENEZUELA
Hoy despierto
a una noticia cargada de tragedia, injusticia e impactantemente conmovedora.
Una noticia más sobre un final que nadie desea ni para sí mismo ni para el prójimo,
pero desafortunadamente hay una estadística en ascenso en la tierra donde nací
y donde pase la mayor parte de mi vida. Un hilo de tragedia que cose en las
almas y corazones de todos un dolor que nunca podrá tener alivio, donde a una
bala le toma un segundo a una velocidad incalculable para apagar una luz y una
historia de seres maravillosos que no merecen un acto de semejante
barbarie.
Se ha hecho cultura ya odiar
y aniquilar a hermanos por simples objetos que ridículamente le damos mucho
valor, un simple papel moneda, un reloj, un vehículo, un teléfono celular, una
cadena, cualquier estupidez es justificación para que la desgracia se apodere
de un ser y salga en busca de anarquía para satisfacer un ego que implora tener
lo que otro tiene, por sentir envidia o incapacidad de obtenerlo por sus
propios medios de manera sana y honesta.
Es la ley del salvaje oeste,
una sociedad llena de una viveza que hace que nos pisemos unos a otros, nos
atropellemos y nos traicionemos diariamente para obtener cosas que al morir
dejaremos detrás, y por más que las disfrutemos, si tuviste que matar o
desgraciar a otro ser para obtenerlo, será un trofeo a tu ineficiencia y a tu
gran falta de cerebro y tu más básico sentido de conciencia o espiritualidad.
Una estadística más a un ejército de desalmados que acaban con lo poco que
produce orgullo en una tierra que aceleradamente va a un camino no solo
incierto, sino peligrosamente violento y perdido moralmente.
Tierra bendita en recursos
naturales en contraste con un recurso humano que deja mucho que desear, que
cada día nos deja con la boca abierta en actos de demostración de que tan lejos
podemos llegar para alcanzar nuestras metas movidas por un ego que no tiene límites
y que vorazmente hace que el dolor sea ya parte de nuestro gentilicio.
Más allá de esta cruda y
vergonzosa situación, en honor a una gran y luchadora mujer, madre ejemplar y
ejemplo de un país maravilloso, pero con mucho por aprender y mucha conciencia
por obtener, rindo homenaje a Mónica Spear, una persona que a pesar de nunca
haberla conocido más allá de su trabajo en televisión, como muchos sentí y sentiré
siempre gran admiración, me queda elevarme más allá de la rabia e impotencia, y
orar por la paz de su alma, la de su pareja, y pedir mucho por esa niña que hoy
queda huérfana, pero que obtiene una gran familia de todos aquellos que nos
sentimos identificados con su dolor. A sus familias pido la mayor de las
fortalezas, y espero que hoy todos nos detengamos a pensar que es lo que más
vale en esta experiencia, lo material o la riqueza que todos llevamos en el espíritu?
Me uno a tu ultima petición Mónica: "Paz para Venezuela."
BASTA YA!!!!
LP


No comments:
Post a Comment